Causalidad
El tercer elemento es la causalidad, lo que significa que debe demostrar que el incumplimiento del deber por parte de la otra parte causó directamente sus lesiones. En otras palabras, debe probar que, de no ser por su negligencia, usted no habría sufrido ningún daño.
Un abogado puede hacer esto fácilmente en algunos casos, como cuando un conductor distraído choca por detrás su vehículo y le provoca un latigazo cervical. Sin embargo, en otras situaciones, la causalidad puede requerir el testimonio de un experto para establecerse.
Daños
El último elemento son los daños y perjuicios, que se refieren al daño real que usted sufrió debido a la negligencia de la otra parte.
Esto puede incluir pérdidas tanto económicas como no económicas, tales como:
- Gastos médicos para el tratamiento de sus lesiones.
- Salarios perdidos por faltar al trabajo durante su recuperación
- Capacidad de ingresos reducida, si sus lesiones le impiden regresar a su trabajo anterior
- Dolor y sufrimiento, incluido el malestar físico y la angustia emocional.
- Pérdida del disfrute de la vida, si sus lesiones limitan su capacidad para participar en actividades que antes disfrutaba.
Un caso válido de lesiones personales requiere que usted pruebe estos cuatro elementos. Sin embargo, incluso si su caso cumple con estos criterios, consulte a un abogado con experiencia en lesiones personales.